¿Alguna vez os he contado que el portugués es el idioma más gracioso del mundo justo después del esperanto?
Mi puesto de trabajo no es el más loable del mundo, pero tampoco el más tedioso. Empalmo cables. Los cables no pueden tener erecciones, no tienen sangre. Los conecto y hago circuitos, los reparo, los arreglo. Empalmar de juntar, de soldar, de poner el plástico por encima, enchufarle con la pistola de calor y dejarlo como nuevo para comer. No me refiero a comerme los cables, sino a que está remunerado de forma que puedo comprar comida, el dinero puede intercambiarse por bienes y servicios. Y me dan dinero por empalmar cables. De forma que sobrevivo.
Me llaman de un local algo raro que tiene una fiesta de disfraces montada, a arreglar algo que se les ha roto en un cuadro enorme (cuadro de luces, no artístico). Hago lo mío, les cobro y me largo, que he quedado con unos amijos y parte de mi familia para ir a la playa. Cuando llegamos al sitio, vemos también a mis abuelos maternos tomando el sol tal que si estuviesen en Benidorm, tranquilamente. Ambiente veraniego, el sol alumbra, el cielo es azul, el agua cristalina, la gente juega a volleyball y aunque no esté vacía, se puede estar bien en la playa.
La parte que no os he contado es que no es la tierra. O sea, no estamos en el planeta tierra. Evidentemente colapsó porque, entre otros rangos de gente, a los rednecks americanos les mola soltar humaredas negras como el azabache a través de los tubos de escape de sus furgonetas asquerosas de transmisión automática impulsadas por gasoil del caro pero pagado barato. América, fuck yes I guess. Los ciudadanos piensan que un coche eléctrico es gay y que reciclar no es necesario porque eso ya lo hacen los que trabajan en el vertedero por 800€ al mes. Y si no les gusta su trabajo o quieren cobrar más, que se busquen otro puesto de trabajo. Que los rojos no detengan el avance de los empresarios que empiezan desde cero ni las fábricas que nos proveen de algo tan necesario como coches en masa que acabarán en descampados por no venderse y más tarde convertidos en cubos de metal. La explotación y el calentamiento global son historias que inventa el marxismo cultural para detener el progreso del ser humano.
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| Burglars medicos |
Quizá otro día os cuente más sobre cómo ocurrió, pero entremedias hubo guerras territoriales, insultos, zancadillas, armas termo-nucleares y primeras comuniones. Murió gente. Es bastante feo, no creo que queráis leer sobre ello. Si os portáis bien me lo pienso.
Desde la playa se veían planetas vecinos, así como bastante fantástico y fainalfantasiesco. Precisamente, justo cuando terminamos de instalar las toallas y sombrillas, aterriza cerca nuestro una nave del planeta más cercano al nuestro reclutando soldados funcionarios para ejercer trabajos sucios labores de índole pública y por el bien de la bandera. Y como lo gilipollas que son, mis amijos aceptan y firman el contrato con unos simples 45 segundos de charla propagandística estatal. Mientras intento advertirles de que no lo hagan y agito mi cabeza en símbolo de desaprobación a la vez que me llevo la mano a la cara. En fin. Allá ellos. Como decían antiguamente; dish xd.
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| A samoa idiocy yum nun |
Resulta que pasado un tiempo, los nuevos reclutas del "ejército" (más bien funcionarios rasos, como digo arriba) contactan con nosotros para decirnos que todo era mentira y les habían utilizado como jugadores de fútbol de la selección del planeta para competir en el torneo galáctico de la Vía Láctea contra los habitantes de Omicron Persei 12. Como podéis deducir del testimonio, les dieron una paliza de atar. Y odio tener que decirlo, pero les advertí. Es difícil ser Anarco-Aznarista en los tiempos que corren.
Como son nuevos funcionarios, tienen derecho a hacer una "cena de empresa" cada 3 lunas llenas en el castillo que les ceden para lo propio, resultando en una fiesta de la hostia. De forma que lo organizan y me cuelan en la misma.
Al tostarme del ambiente, empiezo a curiosear el sitio y tiene tela lo desaprovechado que está. Algo tan grande y elaborado para simples fiestas edonistas. Aunque tampoco voy a hablar mucho, que en la tierra extrajimos cadáveres líquidos de dinosaurio datados de más de cinco millones de años previos a su descubrimiento para impulsar coches de mierda contraproducentes en todos los sentidos. Maldito SpeedZord, tú y tus políticas acabaron con el mundo tal y como lo conocíamos.
En mi búsqueda por algo que me entretenga lo suficiente para no tener que aguantar el ruidoso etilismo que pretende tapar el sonido del fracaso de mis amijos, me encuentro una espada clavada en la pared que aparentemente tiene una simple intención decorativa, pero aún así parece sospechosa. La acciono como si fuese un interruptor gigante, y efectivamente la gran pared de piedra que tengo a mi lado empieza a girarse para dar paso a un casino enorme con camarer@s dentro. Supongo que es otra sala que conceden a funcionarios.
Paso a la sala del casino y al final veo una especie de ventana enorme ("enorme", una ventana del tamaño de una puerta la considero bastante grande) que comunica con una tubería enorme también. Por la que pasan raíles de tren. No pasa ni un minuto hasta que llega el tren que pasa por las vías, y no dudo en montarme. No tengo nada que perder. No sé si el tren me conducirá a mi casa, a otro planeta, al mismo puto sitio o es una metáfora sobre el más allá, pero es que me transpira la bolsa escrotal. Me gustan los trenes.

