8/12/16

El Tifón

¿Os he hablado alguna vez de cuando sobreviví a un tifón?

Hacía buen tiempo en el castillo. Soleado. Algunas nubes sueltas. Una temperatura agradable. Todo el mundo ajetreado con sus cosas. Todo el mundo con algo que hacer, pero de buena gana. Mi cometido en aquel momento era acompañar a una chica al pueblo con una carretilla para traer fruta.

El mago de la corte nos avisó. Un tifón se acerca. Tened cuidado. Nos la peló, evidentemente. Éramos jóvenes. Fuertes. Y el mago sólo es un viejo pirado. Cogimos la carretilla y fuimos. Para salir del castillo en dirección pueblo, hay que pasar por un puente de piedra precioso, sobre un enorme acantilado. El tiempo seguía bien.

Fuimos al mercado, compramos cosas. Llenamos nuestra carretilla. El tiempo empezaba a ir a peor. Viento, mucho viento. Cuando nos dimos cuenta, todo el mundo en el mercado estaba huyendo, recogiendo sus cosas y metiéndose en sus casas. Nosotros no sabíamos qué hacer. Abandonamos la carretilla para huir, y fuimos gateando por todo el pueblo.

Teníamos que volver al castillo. El pueblo no era nuestro lugar. No podíamos quedarnos ahí. Teníamos que estar en el castillo antes de que anocheciera. Cuando llegamos al puente de piedra, ya estaban los guardias apostados. No podíamos pasar por ahí. No podían vernos. Teníamos que ir por otra entrada.

Fuimos bordeando, con dificultades, el acantilado que rodeaba el castillo hasta llegar a un viejo puente colgante. Fuimos gateando a duras penas. El puente estaba siendo fuertemente golpeado por el viento, por el tifón. Parecía que se iba a romper. Y pronto dejó de sólo parecerlo. Se rompió, y caímos al abismo.

Me despierto en mi cama. Tengo que ir a trabajar. Me doy una ducha, me visto, desayuno, y me voy. Llego al ascensor de mi oficina. Con mi traje de chaqueta, corbata estúpida, y maletín. Estoy solo. Muy raro, normalmente hay mucha gente a esta hora. Tras mirar el reloj me doy cuenta de que he llegado demasiado temprano a trabajar, así que pulso el último botón del ascensor, para ir a la azotea, donde estaré mejor.

Durante el trayecto en ascensor, se sube una anciana, que también va a la azotea. La anciana me resulta terriblemente familiar, pero no le doy importancia. La azotea es una maravilla. Es un círculo gigantesco de cristal suspendido en el aire por un pilar por el que va el ascensor, y con otro círculo encima para dar sombra. Espectacular es quedarse corto.

Me asomo, como de costumbre, a la barandilla de la azotea y veo una chica cayendo. Una chica con un vestido medieval. Cojones. Es la chica del sueño. Doy un salto y caigo para cogerla. La agarro y abro mi paracaídas. Aterrizamos en una azotea, y le doy ropa normal para que no llame tanto la atención. La chica está tan confusa como yo, pero no tenemos tiempo a confundirnos más, pues un helicóptero empieza a dispararnos. Nos persigue alguien.

Bajamos del edificio por otro ascensor. Abajo también hay gente que nos persigue y nos dispara. Me subo en un coche, e intento despistarles como pueda. Nos persiguen varias furgonetas negas. Intento callejear como pueda hasta llegar a una zona alargada de tierra, donde hay una avioneta. Se me ocurre que la mejor idea es huir por el aire, irnos a la isla del cielo. Ahí estaremos a salvo. Ahí me conocen.

No tuvimos problemas en hacer despegar la avioneta, parece ser que habíamos dado esquinazo a nuestros perseguidores. Pero en el aire vuelven a perseguirnos con helicópteros. Hay dos, o almenos dos son los que llego a ver. Para dar esquinazo intento sortear edificios, pero en uno de ellos se me rompe un ala (cosa que luego me sucedió en el GTA) y empiezo a caer. Consigo manejar bien la avioneta a pesar de que le faltase un ala. Dando rizos, aterrizo (jeje rapero) en una isla del cielo, donde me conocen.

Tras aterrizar, ya sabía que estaba a salvo, y que el peligro había pasado. Ahora mi problema era ver si podía llegar a tiempo a trabajar.