24/11/16

La Cárcel

¿Os he hablado de cuando fui a la cárcel con Saire?

Estaba con Saire por mi calle, de noche. Huíamos de la policía. Acabábamos de robar la Declaración de Independencia. Bueno no, es mentira. Pero no os creeríais lo que acabábamos de robar realmente, así que mejor lo dejo así. Ambos llevábamos equipo de robo, mochilas, ropa negra. Terriblemente sospechosos. Y la policía nos pisaba los talones.

Estaban a punto de vernos, y yo me metí en mi casapuerta. Pero Saire no aparecía. Tardaba mucho. Podría haberme metido dentro, y dejar que le cogieran a él. Pero fuck. Es Saire. Salí de nuevo a esperar a que llegase. Maldito niggercojo. Evidentemente, nos cogieron antes de entrar del todo. Y nos pilló. Y fuimos a la cárcel. A la god damn cárcel.

Estábamos bajando del bus de la cárcel, junto a otros presos. Era de día, despejado. Muchísima luz. Llevábamos ropa gris. Estábamos esposados y encadenados por parejas. Saire y yo íbamos juntos. La cárcel... era bastante extraña. Había un muro exterior gigantesco, gris. Pero sin relieves de ladrillos, no. Gris por completo. Sobre éste había alambre de espino, aunque era complicado verlo de la altura que tenía.

Entramos por un portón gigante de piedra del mismo gris. Parecería formar parte del muro, pero tenía algunas cerraduras extrañas de lo que parecía cobre. Tras pasar la puerta, estábamos en un larguísimo puente del mismo material gris que el muro, con alambre de espino a cada lado. Abajo, vacío. A los lados y delante, una infinidad de cubos grises conectados entre sí con más y más puentes. Todo estaba de forma arbitraria, todo muy aleatorio. Un millar de cubos grises gigantes conectados con puentes. Todos iguales. Todos los puentes de la misma forma. Un enorme copypaste de cubos y puentes.

Seguimos el pasillo hasta un cubo gris más grande que el resto. Probablemente el principal. Entramos y nos mandaron a todos a un patio. El patio tenía tierra clara, había muchos presos. Como en las pelis, solo que tras los muros del patio lo que había no era cielo y un edificio. No. Había más y más cubos grises. Más puentes. Sobre algunos cubos había guardias que apuntaban hacia el patio. Sobre otros cubos, había otros cubos. Y sobre esos otros cubos, más cubos.

Es complicado de describir, y yo no sé dibujar. Supongo que conoceréis el cuadro de las escaleras de Escher. Pues igual, pero en vez de escaleras, eran cubos y puentes. ¿Qué había debajo? Pues más cubos y más puentes, imagino. Era imposible mirar abajo, pues todo tenía alambre de espino y altos muros, y cuando no estaba en un puente, estaba en un cubo sin ventanas.

En la tranquilidad del patio me dio tiempo a pensar en lo que había pasado. En que estaba fichado. Que ya no podría salir del país, y encima estaba en la cárcel. Quiero decir, aunque cumpliera condena, si es que me dejan salir, ya estaría fichado. Antecedentes. Muy mal. Pánico. Y entonces, un motín me jodió los pensamientos.

Todos los presos estaban escapando. Ni Saire ni yo queríamos escapar, pues teníamos posibilidades de salir de allí de forma legal, cumpliendo nuestra condena, y seríamos libres tras eso. Lo preferíamos a huir y ser fugitivos el resto de nuestras vidas, o cumplir una condena peor si nos pillaban.

Pero los guardias empezaron a disparar. Nos podrían dar a nosotros aunque no estuviéramos haciendo nada. Teníamos que huír por cojones. Teníamos que salir de allí. Además, era complicado no huir. Había corrientes de presos corriendo por todas partes, y tarde o temprano, nos atraparía una corriente y seríamos arrastrados o pisoteados.

Así que nos vamos. Puentes. Cubos. Puentes. Cubos. Más puentes y más cubos. Todas las puertas estaban abiertas, pero eso seguía siendo un laberinto. Había pasado una eternidad. Estaba haciéndose de noche, había tiroteos por todas partes. Pisábamos cuerpos de vez en cuando. Tensión. Calor. Multitudes. Presión. Disparos. Pasillos. Cubos. Alambre de espino.

Perdí de vista a Saire. Era imposible orientarse. Mucho más encontrar a tu amigo. Aún así, me giré para ver si lo encontraba, y en un descuido, me empujaron hacia fuera de un puente que ya no tenía alambre de espino. Empecé a caer. Pasaron varios segundos de caídas, y todo lo que veía eran más puentes y más cubos. Cada vez más oscuros, cada vez menos luz. Caí en el agua.

Tras llegar a la superficie de ese extraño lago, vi la base de todo. Cientos de pilares cuadrados y grises sujetando una infinidad de cubos, conectados por pasillos. Y todo lo demás era agua. Los gritos y disparos eran muy lejanos. Parecía que la parte inferior estaba abandonada. Miré a mi alrededor para buscar una salida, y empecé a nadar para encontrarla.

Pero parece ser que no iba a salir jamás de ahí. Empezaron a caer piedras de arriba. Miré, y estaban cayendo puentes, presos, guardias y cubos. Piedras, escombros, alambres, armas y más personas. El agua se agitaba con todo eso, todas las personas y todos los objetos impactando sobre el agua. Ruídos por todas partes del agua en movimiento. Miré arriba un vez más, y tenía un cubo justo encima de mí. Cerré los ojos, y el ruido cesó.