¿De verdad que os he hablado ya de Juanito Averías?
Hace mucho tiempo, en un vecindario muy, muy lejano....
Pasaron los meses. Y el señorito se quejó un par de veces más, provocando que mi hermano y yo nos pusiéramos a hacer más y más ruído cada Viernes o Sábado noche que nos quedásemos en casa a ver una peli o jugar. Sus quejas cesaron, pues sabía que sólo avivaría nuestro cachondeito.
Pero pronto llegó otra queja. "La puerta de fuera se cierra tan fuerte que los cuadros de mi casa se mueven cuando eso sucede". Tal cual. Se quejaba de que al cerrarse la puerta de afuera, la casapuerta, temblaba la casa y los cuadros se torcían. Así. Sin más. Tuvimos que hacer una puñetera derrama para que sus cuadros no se torciesen (cosa que dudo mucho que pasara).
La puerta nueva estaba bien. Al menos tenía sus ventajas respecto a todos. Por ejemplo, para dejarla abierta bastaba con empujarla hasta el extremo. Ya no harían falta cuñas para las limpiadoras que la dejaban abierta para que se secase, ni tampoco para mudanzas. Y al cerrarse, se frenaba y luego se cerraba poco a poco. De esta forma, ya no se quedaría encajada, ni pegaría portazos.
Pero claro. Llegaría otra polémica. Ahora al señor Averías no le gustaba que la puerta se pudiera quedar abierta sin necesidad de cuñas. Que era "peligroso" para la comunidad. Y el buen señor taladró el suelo y puso un tope para que la puerta no se pudiese llevar al extremo para que se quedase encajada como abierta. Sin avisar a los vecinos. Sin dar explicaciones. Tal cual.
Los vecinos se lo tomaron a bien. Todos menos uno (podría haber sido yo, claro), que sacó el tope del suelo, que estaba bastante cutremente puesto, con un tornillo sin más, y lo tiró por ahí. El mismo día que se puso, desapareció.
Por supuesto, el hombre acabó enfurecido, tanto que su mejor idea fue poner otro. También sin preguntar. También sin dar explicaciones. Y esta vez, pasó exactamente lo mismo. El mismo día que se puso, desapareció de nuevo. El ladrón de topes ya tenía dos topes en su propiedad. Malditos hobbits ladronzuelos...
Pasaron varias semanas sin incidentes, y claro. Esta vez lo que hizo no fue poner el tope de nuevo, sino que puso en la pared un papelito muy bonito.
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| Epic Fanatic Coli |
Sí señor. Administración de la Ciudad. Policía científica. Estuvimos varias semanas riéndonos de esto en mi casa. Hasta lo subí a Facebook, contando la historieta por encima.
Bueno, volviendo al tema. El tope apareció de nuevo al día siguiente. Y un heróico, guapo e inteligente vecino tuvo una idea mejor que robar el tope. Esta vez, quitó el tope, puso la puerta en el extremo para que se quedara encajada, y volvió a poner el tope. Toda una jugarreta. Ahora la puerta permanecería abierta.
Os hago spoiler. No, no vino la policía científica. Pasó algo mucho más brutal que eso. El señor Juanito Averías averió la puerta (de ahí su actual nombre, puesto por la hermana de la amiga de mi ex) para siempre. Quitó el tope, abrió el cuadradito gris que está sobre la puerta (lo que lleva el mecanismo), y de alguna forma hizo que ya no se pudiera poner en modo abierta cuando llegara al extremo.
Pero también, hizo que no se cerrase bien, y que al frenarse para no dar el portazo, se quedara abierta. Hoy día, la puerta sigue estropeada. A veces se cierra, a veces no. Hay una cuña de madera tras la puerta para las limpiadoras y posibles mudanzas. Pero eso sí. Los cuadros ya no se mueven.
Aquí no acaba la cosa. En la siguiente entrada se lía aún más. Echo de menos al hombre, porque ya hace meses que no le veo. Pero al menos tengo estas historias.
Hale, a esperar dos semanas.
