26/9/16

Un Palo

¿Sabéis que me tiré un montón de tiempo para encontrar un palo extensible al que pudiese atar un rodillo de pintura?

Vandalismo returns. Pero en su aspecto más inocente, el atuendo de Benito y Manolo para ir a fábricas a pintar fachadas. Lugares jodidamente altos, donde evidentemente no hay más pintadas que la que vas a hacer, además con extra de claridad, llevando tu nombre al estrellato del barrio, mainiga.

Bueno. Pues me dispongo a ir a una droguería (venden movidas chungas de pintura y demás, no os asustéis) para encontrar los utensilios que me faltan. Que evidentemente son la pintura que voy a usar mas un palo extralargo que se estira en una proporcion mayor a la que separas los brazos para que se extienda. Podría ser explicado mejor, pero yo no podría hacerlo. Es una especie de vara extensible, como la de Goku en Dragon Ball, pero en calé y destinada a labores chapuceras.

Subiendo una calle poco transitada, me topo con una tienda con toda la decoración y las estanterías en blanco, con la mayoría de los productos también de color blanco. Cubos de pintura, brochas, rodillos, y un palo. Bien. Creo estar en el sitio indicado. Pregunto por el palo, y me miran raro. Como mirarían a cualquiera intentando describir un palo extensible para enchufarle el mango de un rodillo en otro extremo. Y me dan uno para que vea si es el que quiero. El que me dan mide alrededor de medio metro, pero es un palo. No extensible. Fuck. Si me dan esto y no saben a lo que me refiero, me parece que voy a tener que buscarme la vida en otro sitio. Les comunico mi descontento, y me voy. Pero curiosamente me voy con el palo incorrecto aún en la mano, me olvidé de devolvérselo.

Sigo dando vueltas por la misma tienda con el palo en la mano (hehe) En busca del palo bueno. Un palo extensible. Después de marearme demasiado, salgo y veo que hay otra tienda parecida al lado, por no decir idéntica, pero pintada de un color morado oscuro con detalles en azul, es preciosa. Entro, y las paredes y las estanterías están todas pintadas de ese color oscuro con detalles que se asemejaban a la imagen que se os viene a la cabeza cuando os digo "espacio exterior". Cuerpos estelares pintados de distintos colores: si te fijabas en los detalles eran pequeñas estrellas o cometas en la inmensidad del espacio.

Reapportion quilt

Pero ojo, porque también es una droguería. Al menos en la primera planta, porque en cuanto subí a la segunda estaba llena de souvenirs y polleces típicas que se paran a comprar los típicos alumnos de intercambio repelentes. Antes lo pienso, antes aparecen. Mientras me preguntaba qué coño pitan un balón y una camiseta de Real Madrid expuestas en una droguería, los guiris subían las escaleras con sus típicas mochilas a cuestas, sus típicas gorras y su típico cáncer de piel. Bueno aún no, pero estaban muy quemados. Según veo el panorama y sabiendo que no encontraría lo que buscaba, me dirijo a las escaleras para bajar y preguntar a la dependienta.

Mientras bajo, uno de los niñatos empieza a acercárseme mucho a la cara, como si quisiera que le viese a toda costa. Qué cojones. Quita puto niño, te meto con el palo inútil éste en todo el cerebelo y te dejo de gomaespuma. Sigo bajando, y otro niño cortándome el paso, pero éste sujetándose el estómago (por fuera, con la mano en la tripa, joder) mientras está doblado echando toda la pota. Vómito ácido de prepúber francés que ha debido desayunar un pan tostado croissant con mermelada pasada y queso francés esqueroso.

Quién hubiese pensado que bajar unas escaleras con el palo en la mano iba a ser tan difícil eh. Bueno. Pues llego a la planta baja y me dirijo a la dependienta, preguntando por el palo que quería, aún con el de la tienda anterior en la mano. Deberían tener algo tan guay como un palo extensible, tenían la tienda guay. Pues no. Y la bajona strikes again. Vaya palo. Nunca mejor dicho. No sabéis lo cerca que he estado de borrar esa última frase.

Tomo un camino alternativo para volver a casa, una ruta tras las dos tiendas, como una especie de túnel gigante abandonado por el que pasaban trenes pero ya no. El túnel es cerrado, pero está lo suficientemente iluminado y es lo suficientemente grande como para no dar claustrofobia a nadie.

A gluey nut

Mientras camino solo a casa con el palo corto inservible, me encuentro con una vieja amiga a la que no veía en años. Después de 5 minutos de diálogo sobre cómo habíamos cambiado, se me tira al cuello con intenciones poco convencionales. Por dios, tengo el palo fuera, pero no está el horno pa bollos.
Así que prosigo con mi camino, con mi palo desolado, pensando en cuántos palos tendré que juntar para hacer uno grande. Qué difícil es pintar y tener gluey nuts según lo planeado.