¿Os he contado alguna vez cuando un fotógrafo famoso nos
hizo unas propuestas?
Estaba con mi grupo en un local. Íbamos a dar un
concierto por la noche, así que estábamos montando y haciendo prueba de sonido
por la tarde. Para el que no lo sepa, la prueba de sonido, como su propio
nombre indica, es probar cómo suenan las cosas, y ajustar/ecualizar todos los
instrumentos y la mesita de mezclas. Toda esa mierda para que al llegar la hora
del concierto, nos pongamos a tocar directamente.
Tenemos por costumbre tocar un par de canciones durante
la prueba. Normalmente las que tengan efectos más raros, o sean más cargadas. Y
estábamos tocando una de esas canciones cuando se coló en el lugar un
individuo. Joder. Podría pasarme horas describiendo a semejante elemento. Pero
seré breve. Era un yonki gallego con una cámara de fotos más cara que todos
nuestros instrumentos. No le faltaba nada. Camiseta de tirantes colorida, pero
manchada y con agujeros. Sandalias muy gastadas. Bañador. Marcas de... bueno.
De ser lo que era. Voz extraña. Dientes muy, muy mal. Un yonki.
Pero eh. Llevaba una maleta enorme con más y más
objetivos, pies y demás accesorios de su acojonante cámara de fotos
profesional.
Nosotros seguíamos tocando. Nos fijamos todos en él,
evidentemente, cuando se puso a hacernos fotos. No quiero dármelas de
"soytoguay", pero estamos acostumbrados a que la gente nos haga fotos
si tocamos. No porque seamos muy buenos, o porque seamos famosos, sino porque a
los fotógrafos les gusta hacer fotos. Y si van por la calle y oyen a un grupo,
pues se acercan a hacer fotos. Lo normal.
Pero el fotógrafo empezó a acercarse más y más. A
hacernos fotos más de cerca. A menos de medio metro de la cara. Menos mal que
no tenía flash, porque nos habría jodido la vida. Seguimos tocando como si nada
(increíble tener ese aguante, la verdad) mientras el señorito seguía haciéndonos
fotos pegadas a la cara. Terminamos de tocar y hablamos entre nosotros de cómo
había sonado y qué había que ajustar y esos temas.
El tío nos interrumpió para decirnos que tendríamos que
haber comprado una cortina negra opaca para evitar la luz que entra por la
ventana del local. No dijimos nada, le miramos. Y él siguió con su charla:
"tendríais que compraros unos focos de cuarenta y cinco grados para
iluminaros, que se os ve fatal con la poca luz, y aunque toquéis bien, que tocáis
bien oye, pues se os va la luz a la mierda y da igual si sonáis bien porqueeee
porque las fotos quedan mal y la gente os ve mal y eso es lo que importa aunque
toquéis bien, que sonáis bien eh". Todo de seguido, pero con voz de yonki.
Nosotros le dijimos que no teníamos dinero para adquirir
esos focos, que preferíamos comprar instrumentos mejores, y equipo de sonido.
Que es más importante. El hombre volvió a repetir casi exactamente lo mismo,
pero más lento. Luego dijo "venga va, va tocaos otra hombreee". Y tocamos otra.
Estaba planeado, de todas formas. Paramos a mitad de canción porque había algo
que estaba mal. Lo arreglamos y seguimos. El elemento seguía haciéndonos fotos.
Al terminar, nos levantamos y nos propusimos irnos a
cenar antes del concierto. El hombre nos dijo "¿ya habéis terminado? Venga tocaos
otra hombre". Supongo que pensaría que eso era el concierto. Se presentó.
Pablo, se llamaba. Nos dio la mano a los cuatro. Daba la mano como un yonki,
como es lógico. Yo me puse con el móvil a llamar a una amiga, porque íbamos a
ir precisamente a su casa a cenar. Él siguió hablando, repitiendo una y otra
vez lo mismo de la luz y eso. ¿Qué más da si entra luz si el concierto es de noche?
Pues eso.
![]() |
| Sixteen cubed sues |
Pero luego dijo algo más… raro. Dijo que había sido
fotógrafo de [inserta 200 nombres propios]. Tal cual. Rosa, Dieguito, Miguel.
Sólo reconocimos a dos o tres, como El Cigala, o Camarón. La historia encajaba.
Tenía una cámara muy cara, había sido fotógrafo de todos esos famosos, se ha
pulido toda la pasta en coca, y ahora es lo que es. Aun así, vaya tela. Se
volvió a presentar otra vez más. Pablo, se llamaba. Nos dio la mano a los
cuatro. Daba la mano como un yonki, como es lógico.
Nos propuso tocar en un festival que estaba montando él.
Iba a ser justo al año siguiente, en la misma fecha. Textualmente, "os van a
pagar más de lo que os han pagado nunca". Nosotros asentimos una y otra vez. Nos dio una
tarjeta de visita. La tarjeta estaba más manchada que él. Nos dijo que le
hablásemos y que estuviéramos en contacto porque iba a ser por todo lo alto, y
todo eso.
Nos íbamos a ir cuando nos dijo que nos invitaba a
chupitos a los cuatro. Se presentó una vez más. Pablo, se llamaba. Nos dio la
mano a los cuatro. Daba la mano como un yonki, como es lógico. Y le pidió a la
camarera cinco chupitos de lambrusco, o algo así. Bebimos, y nos fuimos lo más
rápido posible de allí. Tanto que a uno de mis compañeros se le olvidó la
mochila ahí, y el buen hombre nos avisó.
Tras esto, no le hemos vuelto a ver nunca más. Tampoco
vino al concierto, que fue esa misma noche. Nada. Espero que esté bien, al
menos.
Por cierto, al darle la maleta al chaval, volvió a presentarse. Pablo, se llamaba. Nos dio la
mano a los cuatro. Daba la mano como un yonki, como es lógico.

