22/9/16

El Fotógrafo


¿Os he contado alguna vez cuando un fotógrafo famoso nos hizo unas propuestas?

Estaba con mi grupo en un local. Íbamos a dar un concierto por la noche, así que estábamos montando y haciendo prueba de sonido por la tarde. Para el que no lo sepa, la prueba de sonido, como su propio nombre indica, es probar cómo suenan las cosas, y ajustar/ecualizar todos los instrumentos y la mesita de mezclas. Toda esa mierda para que al llegar la hora del concierto, nos pongamos a tocar directamente.

Tenemos por costumbre tocar un par de canciones durante la prueba. Normalmente las que tengan efectos más raros, o sean más cargadas. Y estábamos tocando una de esas canciones cuando se coló en el lugar un individuo. Joder. Podría pasarme horas describiendo a semejante elemento. Pero seré breve. Era un yonki gallego con una cámara de fotos más cara que todos nuestros instrumentos. No le faltaba nada. Camiseta de tirantes colorida, pero manchada y con agujeros. Sandalias muy gastadas. Bañador. Marcas de... bueno. De ser lo que era. Voz extraña. Dientes muy, muy mal. Un yonki.

Pero eh. Llevaba una maleta enorme con más y más objetivos, pies y demás accesorios de su acojonante cámara de fotos profesional.

Nosotros seguíamos tocando. Nos fijamos todos en él, evidentemente, cuando se puso a hacernos fotos. No quiero dármelas de "soytoguay", pero estamos acostumbrados a que la gente nos haga fotos si tocamos. No porque seamos muy buenos, o porque seamos famosos, sino porque a los fotógrafos les gusta hacer fotos. Y si van por la calle y oyen a un grupo, pues se acercan a hacer fotos. Lo normal.

Pero el fotógrafo empezó a acercarse más y más. A hacernos fotos más de cerca. A menos de medio metro de la cara. Menos mal que no tenía flash, porque nos habría jodido la vida. Seguimos tocando como si nada (increíble tener ese aguante, la verdad) mientras el señorito seguía haciéndonos fotos pegadas a la cara. Terminamos de tocar y hablamos entre nosotros de cómo había sonado y qué había que ajustar y esos temas.

El tío nos interrumpió para decirnos que tendríamos que haber comprado una cortina negra opaca para evitar la luz que entra por la ventana del local. No dijimos nada, le miramos. Y él siguió con su charla: "tendríais que compraros unos focos de cuarenta y cinco grados para iluminaros, que se os ve fatal con la poca luz, y aunque toquéis bien, que tocáis bien oye, pues se os va la luz a la mierda y da igual si sonáis bien porqueeee porque las fotos quedan mal y la gente os ve mal y eso es lo que importa aunque toquéis bien, que sonáis bien eh". Todo de seguido, pero con voz de yonki.

Nosotros le dijimos que no teníamos dinero para adquirir esos focos, que preferíamos comprar instrumentos mejores, y equipo de sonido. Que es más importante. El hombre volvió a repetir casi exactamente lo mismo, pero más lento. Luego dijo "venga va, va tocaos otra hombreee". Y tocamos otra. Estaba planeado, de todas formas. Paramos a mitad de canción porque había algo que estaba mal. Lo arreglamos y seguimos. El elemento seguía haciéndonos fotos.

Al terminar, nos levantamos y nos propusimos irnos a cenar antes del concierto. El hombre nos dijo "¿ya habéis terminado? Venga tocaos otra hombre". Supongo que pensaría que eso era el concierto. Se presentó. Pablo, se llamaba. Nos dio la mano a los cuatro. Daba la mano como un yonki, como es lógico. Yo me puse con el móvil a llamar a una amiga, porque íbamos a ir precisamente a su casa a cenar. Él siguió hablando, repitiendo una y otra vez lo mismo de la luz y eso. ¿Qué más da si entra luz si el concierto es de noche? Pues eso.

Sixteen cubed sues


Pero luego dijo algo más… raro. Dijo que había sido fotógrafo de [inserta 200 nombres propios]. Tal cual. Rosa, Dieguito, Miguel. Sólo reconocimos a dos o tres, como El Cigala, o Camarón. La historia encajaba. Tenía una cámara muy cara, había sido fotógrafo de todos esos famosos, se ha pulido toda la pasta en coca, y ahora es lo que es. Aun así, vaya tela. Se volvió a presentar otra vez más. Pablo, se llamaba. Nos dio la mano a los cuatro. Daba la mano como un yonki, como es lógico.

Nos propuso tocar en un festival que estaba montando él. Iba a ser justo al año siguiente, en la misma fecha. Textualmente, "os van a pagar más de lo que os han pagado nunca".  Nosotros asentimos una y otra vez. Nos dio una tarjeta de visita. La tarjeta estaba más manchada que él. Nos dijo que le hablásemos y que estuviéramos en contacto porque iba a ser por todo lo alto, y todo eso.

Nos íbamos a ir cuando nos dijo que nos invitaba a chupitos a los cuatro. Se presentó una vez más. Pablo, se llamaba. Nos dio la mano a los cuatro. Daba la mano como un yonki, como es lógico. Y le pidió a la camarera cinco chupitos de lambrusco, o algo así. Bebimos, y nos fuimos lo más rápido posible de allí. Tanto que a uno de mis compañeros se le olvidó la mochila ahí, y el buen hombre nos avisó.

Tras esto, no le hemos vuelto a ver nunca más. Tampoco vino al concierto, que fue esa misma noche. Nada. Espero que esté bien, al menos.

Por cierto, al darle la maleta al chaval, volvió a presentarse. Pablo, se llamaba. Nos dio la mano a los cuatro. Daba la mano como un yonki, como es lógico.