¿Os conté sobre la última vez que casi me veo implicado en un delito con el que no tenía nada que ver?
Pasó hace muy poco. Mucho. Menos de lo que imagináis. Bueno no tanto, pero sí hace bastante poco. Salí a altas horas de la noche a delinquir inofensivamente sobre paredes oxidadas haciendo uso de la ingeniería de válvulas que funcionan con presión para liberar aerosol empleado para pintorrajear. Sí, salí a pintar. Qué raro. No penséis demasiado mal de mí de todas formas. No es que sea un cretinazo que se dedique a ello, solo que cada vez que lo hago es memorable.
Salí con mi más mejor colego a un pueblo de al lado. Sabio como él sólo, Se interesó desde pequeño por la meteorología y siempre le pregunto sobre la posibilidad de lluvia cuando salgo. Todo quedó en que la noche sería seca, o al menos lo suficiente como para no llevar paraguas. Lo llevé aún así, por si las moscas. Emprendimos el viaje con la mochila a cuestas y dedicando el tiempo a temas trascendentales. Para contrarrestar el normie side de ir a pintar.
![]() |
| A paranoiac mercer lot |
A mitad de camino y en pleno descampado, empieza a llover ligeramente. Luego pasa a llover a secas. Y luego pasa a jarrear como nunca. Había fallado en la predicción, y menos mal que habíamos llevado paraguas. Porque no había un sitio donde refugiarse en unos 10 minutos andando. Y claro, para cuando hubiéramos andado esa distancia, habría parado de llover ya. Inevitable calarse, sálvese lo que pueda. El paraguas era pequeñito y daba para taparme a mí y media mochila. Mi amigo llevaba el suyo, pero iba mejor protegido que yo de todas formas. El resultado fue mojarme los pies como nunca antes en la vida me los había mojado. Fucketyfuck fuckery. Tuve que tirar los calcetines, para que os hagáis a la idea. Siempre uso unas zapatillas viejas de hace unos 5 años por si llego a manchármelas. Os imagináis cómo están. Agujereadas por ciertas partes, con la suela desgastadísima. Como para aguantar la lluvia torrencial que me cayó. Sentía que estaba caminando descalzo por charcos, la sensación era de lo más desagradable.
Pues nada. Plan abortado. Tuvimos que volvernos con las ganas, porque pillamos una mojadumbrez awesome. Por lo menos fuimos algo audaces en ese aspecto y previnimos el catarro.
Volviendo a mi barrio y después de haberme despedido de mi amigo, vi a lo lejos, en frente del banco céntrico del mismo, a un hombre encapuchado pintando algo. Eso sí era delinquir. Por primera vez estaba presenciando cómo se hacían las pintadas comunistas en las cristaleras de los bancos. Estando yo a unos 10 metros, vi como un hombre le gritaba algo desde la acera opuesta. El encapuchado huía mientras un coche le seguía, supongo que cómplice, para montarse más adelante y escapar. Y a lo lejos se escuchaban puertas abriéndose y otro coche arrancando, parecía que dispuesto a perseguirle.
Pero claro. Yendo al tema importante. Yo estaba ahí. En medio. Sin tener nada que ver. Con la mochila llena de botes de pintura. Oh shit.
![]() |
| ghetto fences |
En cuanto me di cuenta, eché por patas, Corriendo como un imbécil a la vez que los botes hacían ruido dentro de mi mochila. Qué suerte la mía. El día que decido ir a pintar yo, tengo que encontrarme con ese panorama al llegar a casa. Con la posibilidad de que me acusen de cómplice del paco con el que no tengo nada que ver. No sé qué fue lo que se me subió a la cabeza (supongo que lo llaman adrenalina), pero mi instinto me decía que corriese y no mirase atrás. Porque si llegaban a pillarme, qué casualidad, portando unos 6 botes de pintura en la escena del crimen y huyendo de la misma, podían meterme el puro que quisiesen. Aunque a mi favor podría decir que no llevaba el mismo color que estaba usando el autor, pero a cualquiera le valdría verga. Los anteriores hechos serían más que suficientes.
Según llegué a casa, no supe ni qué hacer. Bueno sí, quitarme las zapatillas que debían pesar el doble con todo el agua que llevaban. Y echar toda la ropa que llevaba a lavar, el agua de lluvia y el sudor no son conocidos por tener un olor especialmente agradable. Me di la ducha del siglo, y me aparqué entre pecho y espalda unas hamburguesas de espinacas. Mientras miraba al vacío aún tratando de asimilar todo lo que acababa de ocurrir. Fugg.

