¿Os he contado...? Bueno. Mejor os lo cuento.
Era temprano. Acababa de amanecer. Pero en aquella ciudad tan bulliciosa, ya había cientos y cientos de personas ocupadas, con sus disfraces de oficinistas y sus carpetitas yendo de un lado para otro. Yo era uno de ellos, pero había una pequeña diferencia, que yo no tenía ni puta idea de dónde estaba. Eso sí, tenía bastante prisa, porque estaba haciendo algo muy importante.
Caminé durante horas. Iba con mi camisa de entrevistas de trabajo (si es que la tuviese), un maletín, y un reloj que no paraba de mirar. Al final, acabé llegando a un instituto. Un instituto enorme. Había muchos alumnos que estaban entrando, pero con mucha menos prisa que yo. Iban a su bola, se reían, se metían entre ellos, lo normal.
![]() |
| Alcoholic High Sums |
Llegué a mi destino. Un salón de actos, lleno de butacas más cómodas que las del cine, y con una proyección en marcha. Me senté en una de esas cómodas butacas rojas, junto a la profesora que me dió Latín cuando era pequeño. No mediamos palabra, pues estábamos viendo la proyección. Proyección que, por cierto, era un verdadero tostón.
Salí de ahí antes de que terminase, pues me aburría a rabiar. Al salir por un pasillo, había un alumno que quería pelearse conmigo por algún motivo. Yo tenía prisa y no hice caso, y el pesado de mierda me empujó. Pasé del tema, pero me volvió a empujar. Le dije que me dejara en paz de una puta vez, y que tenía prisa, pero siguió con sus estupideces. Al final nos peleamos, y nos separó la profesora de latín que he mencionado anteriormente.
Pasé de todo eso, y salí del instituto. Al salir era distinto, se parecía más al instituto al que fui de pequeño. A la salida de éste, había un vagabundo. No le di importancia, pues yo tenía prisa. Ahora me dirigía a casa de una vieja amiga. El edificio no era en el que vivía ella, pero por dentro sí que era igual. Ella también tenía prisa, pues tenía que ir a clases. A mí me dio más o menos igual, sólo quería saludarla y charlar un rato. Pero, como tenía prisa por irse, me fui a mi casa.
Mi casa era bastante distinta a la casa en la que vivía realmente. Tenía un muro exterior con puertas de barrotes, luego una puerta de madera, con una verja más pequeña, y finalmente la puerta de la casa. El tío que quería pelearse conmigo estaba entre la puerta de barrotes y la de madera. Pasé de él y me fui rapidamente a mi casa. Me dijo que me esperaría aquí, y que me iba a pegar. Curiosamente, el vagabundo también estaba ahí, pasando de todo. Tal y como hizo el vagabundo, yo también pasé de todo. Me fui al sofá y me senté. Ya no tenía prisa por nada.
Apareció la amiga que comenté anteriormente, con un jersey negro de cuello alto bastante feo. Me dijo que no sabía cómo llegar a una habitación concreta del instituto. Yo tampoco tenía ni idea, así que me encogí de brazos. Le dije que le preguntase a la profesora de latín, que ella se lo conocía bien. Me dijo que tenía una idea mejor, y se sentó encima mía, y empezamos a [censurado].
En mitad del [censurado], me acordé de algo, y me vestí rapidamente. Ella me preguntó qué pasaba, y yo le dije que tenía que ir a comprar el pan. Me fui de la casa como un rayo.
Al salir de la casa, comenzó un musical. En serio. Con coreografía. Una canción sobre comprar el pan. Salía Homer, de Los Simpsons. Sí. Había muchas escenas, y podría escribirla al completo, pero sólo os relataré mi parte favorita: En una parte de la canción, Homer cogía una barra de pan de una enorme montaña de barras de pan. Cogía la de abajo del todo, y la montaña se derrumbó, dejándole enterrado. Y Homer dijo: "d'oh!".
![]() |
| Demised Rho |
Tras volver a casa con el pan, ella me dijo que le apetecía McDonalds. Mientras pronunciaba esas palabras, mi barriga rugió como un Corvette Stingray del 69. Sí, sé cómo suena, a mi hermano le gustan los coches. Le dije que muy bien, y volví a salir, esta vez para comprar el almuerzo.
Mientras iba al McDonalds, me topé con un señor mayor, que iba con su hijo dawn, de unos 20 años. Me dijo que me llevaría al McDonalds si quería, que estaba muy lejos. Él conducía, yo iba al lado, y el padre detrás. En la guantera había un mapa para llegar al McDonalds, así que me puse a darle indicaciones.
Llegamos al McDonalds, y nos pusimos a comer los tres. Sí, se me había olvidado que ella estaba esperándome en casa, con bastante hambre. Qué más da. Ya le llevaré algo. Además, pan había.

